lunes, 1 de agosto de 2011

Silencio


Yo que crecí dentro de un árbol
tendría mucho que decir,
pero aprendí tanto silencio
que tengo mucho que callar
y eso se conoce creciendo
sin otro goce que crecer,
sin más pasión que la substancia,
sin más acción que la inocencia,
y por dentro el tiempo dorado
hasta que la altura lo llama
para convertirlo en naranja.

Pablo Neruda, chileno 1904 — 1973

Y a propósito de «Silencio», otro silencio acude a mi mente. Un silencio totalmente diferente al de Neruda; pero igual de reflexivo, esa melodía hermosa de aquel tango que se llama igual: —Silencio— Cantado por Carlos Gardel, cuya letra y música tengo entendido fue escrita por Alfredo Le Pera y Horacio Pettorossi. Mas no estoy seguro, si alguien gusta, corrija me por favor.

Silencio —Tango—

Silencio en la noche, ya todo esta en calma,
el musculo duerme, la ambición descansa.
Meciendo una cuna, una madre canta,
un canto querido que llega hasta el alma
porque en esa cuna esta su esperanza

Eran cinco hermanos, ella era una santa,
eran cinco besos que cada mañana,
rozaban muy tiernos las sedas de plata
de esa viejecita de canas muy blancas.
Eran cinco hijos que al taller marchaban.

Silencio en la noche, ya todo esta en calma,
el musculo duerme, la ambición trabaja.
Un clarin se oye...peligra la patria
y al grito de: Guerra! los hombres se matan...
cubriendo de sangre los campos de Francia.

Hoy todo ha pasado, florecen las plantas,
un himno a la vida los arados cantan.
Y la viejecita de canas muy blancas,
se quedo muy sola... con cinco medallas
que por cinco heroes, la premio la patria.

Silencio en la noche, ya todo esta en calma,
el musculo duerme, la ambición descansa.
Un coro lejano de madres que cantan
mecen en sus cunas nuevas esperanzas...
Silencio en la noche... silencio en las almas.


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