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Me gusta éste pensamiento poético —poema de Elíseo Diego— que sutilmente nos habla de una gran realidad que todos los seres vivos tenemos en común y tan cierto es como la muerte misma: todos nacemos —como un jarro echo a mano—. A continuación, Versiones.
La muerte es esa pequeña jarra, con flores pintadas a mano, que hay en todas las casas y que uno jamás se detiene a ver.
La muerte es ese pequeño animal que ha cruzado el patio, y del que nos consuela la ilusión, sentida como un soplo, de que es sólo el gato de la casa, el gato de costumbre, el gato que ha cruzado y al que ya no volveremos a ver.
La muerte es ese amigo que aparece en las fotografías de la familia, discretamente a un lado, y al que nadie acertó nunca a reconocer.
La muerte, en fin, es esa mancha en el muro que una tarde hemos mirado, sin saberlo, con un poco de terror.
Eliseo Diego, cubano, 1920 — 1994
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