viernes, 31 de agosto de 2012

Los Cuatro Acuerdos de la Sabiduría Tolteca



1. SÉ IMPECABLE CON LA PALABRA

Las palabras poseen una gran fuerza creadora, crean mundos, realidades y, sobre todo, emociones. Las palabras son mágicas, de la nada y sin materia alguna se puede transformar lo que sea. El modo en que la utilicemos depende de cada cuál. Con las palabras podemos salvar a alguien, hacerle sentirse bien, transmitirle nuestro apoyo, nuestro amor, nuestra admiración, nuestra aceptación, pero también podemos matar su autoestima, sus esperanzas, condenarle al fracaso, aniquilarle. Incluso con nuestra propia persona, las palabras que verbalizamos o las que pensamos nos están creando cada día. Las expresiones de queja nos convierten en víctimas, las crítica, en jueces prepotentes, un lenguaje machista nos mantienen en un mundo androcéntrico, donde el hombre es la medida y el centro de todas las cosas, y las descalificaciones autovictimistas (pobre de mí, todo lo hago mal, qué mala suerte tengo) nos derrotan de antemano. Si somos conscientes del poder de nuestras palabras, de su enorme valor, las utilizaremos con cuidado, sabiendo que cada una de ellas está creando algo., "Utiliza las palabras apropiadamente. Empléalas para compartir el amor, empezando por ti"


2. NO TE TOMES NADA PERSONALMENTE

Cada cuál vive su propia película en la cuál es protagonista. Cada cuál afronta su propia odisea viviendo su vida y resolviendo sus conflictos y sus miserias personales. Cada cual quiere sobrevivir el sueño colectivo y ser feliz. Y cada cual lo hace lo mejor que puede dentro de sus circunstancias y sus limitaciones. Las demás personas sólo somos figurantes en esa película que cada cuál hace de su vida, o a lo sumo personajes secundarios. Si alguien me insulta por la calle, o yo lo percibo así, con casi toda seguridad no tiene nada o muy poco que ver conmigo, es simplemente su reacción a algo que está pasando fuera (un mal día con su pareja o en el trabajo, una discusión con su hija), o más probablemente dentro (preocupaciones, ansiedad, frustración, impaciencia, una gastritis o un dolor de cabeza)., La impaciencia o las exigencias de tu pareja, de la vecina o de la cajera del supermercado, las críticas de tu hijo o en el trabajo, nada de eso es personal. Cada cuál está reaccionando a su propia película. En cualquiera, en algún momento de su vida, en algún momento del día. Todo el mundo somos "depredadores emocionales" alguna que otra vez. "Tomarse las cosas personalmente te convierte en una presa fácil... Te comes toda su basura emocional y la conviertes en tu propia basura. Pero si no te tomas las cosas personalmente serás inmune a todo veneno aunque te encuentres en medio del infierno" Comprender y asumir este acuerdo nos aporta una enorme libertad. "Cuando te acostumbres a no tomarte nada personalmente, no necesitarás depositar tu confianza en lo que hagan o digan sobre ti las demás personas. Nunca eres responsable de los actos o palabras de las demás personas, sólo de las tuyas propias. Dirás "te amo" sin miedo a que te rechacen o te ridiculicen". Siempre puedes seguir a tu corazón., Respecto a la opinión ajena, para bien o para mal, mejor no depender de ella. Ésa es otra película. "NO TE TOMES LAS COSAS PERSONALMENTE".

3. NO HAGAS SUPOSICIONES

Tendemos a hacer suposiciones y a sacar conclusiones sobre todo. El problema es que al hacerlo creemos que lo que suponemos es cierto y montamos una realidad sobre ello. Y no siempre es positiva o está guiada por la confianza o el amor, sino más frecuentemente por el miedo y nuestra propia inseguridad. Deduzco que alguien se ha enfadado conmigo porque no respondió a mi saludo al cruzarnos y mi mente organiza toda una realidad sobre eso. Y se rompen puentes entre la otra persona y yo, difíciles de salvar. Lo mismo con nuestra pareja, con la vecina, con la escuela. Creamos realidades en base a comentarios o elementos sueltos, cuando no en base a chismes malintencionados., La manera de evitar las suposiciones es preguntar. Asegúrate de que las cosas te queden claras... e incluso entonces, no supongas que lo sabes todo sobre esa situación en particular". En última instancia y si te dejas guiar por la buena voluntad, siempre te queda la confianza... y la aceptación.

Nunca nada que pasa fuera es personal. Pero en cualquier caso, "NO SAQUES CONCLUSIONES PRECIPITADAMENTE".


4. HAZ SIEMPRE LO QUE PUEDAS

El cuarto y último acuerdo permite que los otros tres se conviertan en hábitos profundamente arraigados, haz siempre lo máximo y lo mejor que puedas. Siendo así, pase lo que pase aceptaremos las consecuencias de buen grado. Hacerlo lo mejor posible no significa que tú y yo tengamos que hacerlo de la misma manera, ni siquiera que mi respuesta en éstos momentos sea la misma que en otro, que me siento cansada, o no he dormido bien, o me siento llena de amor y confianza y tremendamente generosa. Se podría decir que en cada momento de nuestra vida somos diferentes, en unas circunstancias y con unas limitaciones concretas. A veces podemos responder a lo que interpretamos como una "provocación" con una sonrisa irónica o divertida, con sentido del humor, o con una carcajada retadora, o incluso a gritos. Pero siempre podemos intentar ser impecables con la palabra, no tomárnoslo personalmente y no sacar conclusiones precipitadas... dentro de nuestras limitaciones físicas, anímicas y en general, de cada momento. Si lo intentamos, de la mejor manera que podemos, ya es suficiente.

Verdaderamente, para triunfar en el cumplimiento de éstos acuerdos necesitamos utilizar todo el poder que tenemos. De modo que, si te caes, no te juzgues. No le des a tu juez interior la satisfacción de convertirte en una víctima. Simplemente, empieza otra vez desde el principio.", Con la práctica será cada vez más fácil hasta que... ¡sorpresa!, la identificación es prácticamente completa y los cuatro acuerdos forman parte de nuestra manera de ser. Simplemente somos así.

Sin duda nuestra vida será más sencilla y satisfactoria, para nosotros mismos y para las demás personas que nos rodean.

—Basado en, Los 4 Acuerdos de Sabiduría Tolteca de Don Miguel Ruiz—


miércoles, 18 de julio de 2012

Un Osito de Peluche de Taiwán


Me gusta está canción que escuché recientemente, entre una sutil fantasía y un sutil erotismo; una sutil ambivalencia; ambivalencia que han de conocer muy bien los enamorados...

Dentro de tus ojos veo un lago
donde un hada se desnuda
para que la adore el sol;
la melancolía de la tarde
me ha ganado el corazón
y se nubla de dudas...

Son esos momentos
en que uno se pone a reflexionar
y alumbra una tormenta,
todo es tan tranquillo;
que el silencio anuncia el ruido
de la calma que antecede al huracán.

De repente no puedo respirar
necesito un poco de libertad
que te alejes por un tiempo de mi lado
que me dejes en paz:

Siempre fue mi manera de ser
no me trates de comprender
no hay nada que se pueda hacer
soy un poco paranoico lo siento.

Al ratito ya te empiezo a extrañar,
me preocupa que te pueda perder
necesito que te acerques a mí;
para sentir el calor de tu cuerpo.

Un osito de peluche de Taiwán
una cáscara de nuez en el mar
suavecito como la alfombra de piel
delicioso como el dulce de leche.

Dentro de mi lecho duerme un ángel
que suspira boquiabierto
entre nubes de algodón
junto con la luz de la mañana
se despierta la razón y amanece la duda.



No he encontrado quién escribió está canción; pero la cantan Los Auténticos Decadentes, grupo argentino.

viernes, 29 de junio de 2012

EL FLAUTISTA DE HAMELÍN


Existe en Alemania la ciudad de Hamelín, situada al sudoeste de Hannóver, en Prusia cerca de la confluencia de los ríos Hamel y Wéser. Según una antigua tradición, en el año de 1284, en el rigor del verano, sufría la ciudad una horrible plaga de roedores, que todo lo invadían y destrozaban. Inútil había resultado cuanto se intentó para exterminara ratas y ratones. Los habitantes estaban ya desesperados, y sin saber qué hacer, cuando apareció un extraño personaje, quien, previa la oferta de buena paga, que le fue hecha por los autoridades, libró a Hamelín del terrible azote, llevándose tras sí a los dañinos animales, a los acordes de una flauta mágica que tañía. Reclamó el precio convenido, y, habiéndole sido negado, volvió a hacer oír las encantadas notas de su instrumento, a cuyo influjo, todos los niños de la ciudad, sin poderlo resistir, se fueron tras del flautista, quien, de esta cruel manera, se vengó del engaño de los hamelineses.

Más de una vez ha sido narrada esta curiosa tradición, en prosa y en verso. El famoso poeta Roberto Browning la ha versificado en inglés, y damos aquí su poema traducido con alguna abreviación.

ES Hamelín una pequeña villa
Que del Wéser undoso, ancho profundo,
Se mira ufana en la risueña orilla.
No hay ciudad que la iguale en todo el mundo:
Mas en los días de mi breve canto
De azote cruel sufría hondo quebranto.

¡Ratones por doquier!... audaces, fieros,
De perros y de gatos victoriosos,
Invadían despensas y graneros,
Destrozaban los trajes primorosos,
Y de viejas la cháchara incesante
Turbaban con chillido penetrante.

Cansado el pueblo ya de tantos males,
Fuése al Ayuntamiento con premura, Gritando:
-« ¿Del alcalde y concejales
Dó se muestra el criterio y la cordura?
¿Qué meditan, señores, ahí ociosos,
Que el azote no atajan presurosos?

¡Y pensar que de armiño rico manto

Damos a tan estúpidos varones,
Cuyo ingenio feliz no llega a tanto,
Que nos libre de míseros ratones!...
¡Fa, o remedio poned a nuestro daño,
O, vive Dios, caeréis de vuestro escaño! »

Asustados alcalde y consejeros
Extraño grito de pavor lanzaron,
Y por mostrarse al pueblo placenteros
Una hora el asunto maduraron.
Al fin dijo el alcalde:-« ¡Es vano intento,
Y la cabeza toda arder me siento! »

Entonces golpear se oyó a la puerta;
Fue el golpe a un arañazo semejante.
-« ¡Ratones! »-el alcalde, la faz muerta,
Exclamó, y al decir-« Pase adelante »,
Mudósele la voz, faltóle el brío
Y en las venas corrióle mortal frío.

Entró al punto un extraño personaje.
De pañete amarillo y encarnado
Llegábale a los pies pobre ropaje
De sus hombros altísimos colgado;
En sus verduzcos ojos, mil destellos,
Rasa la faz y luengos los cabellos.

Y elevando su voz, fría, altanera,
Dijo:-« La empresa que os angustia tanto
Señores, si queréis, mía es entera:
Yo soy capaz, por medio de un encanto,
De arrastrar tras de mí cuanto se encierra
En el mar, bajo el cielo y en la tierra.

Contra sapos, culebras y ratones
Ya mi magia ejercí, profunda y varia:
Le libré de mosquitos y moscones,
En un momento, al Kan de la Tartaria,
Y, por mi arte, el gran Nízam del Oriente
De vampiros cien mil libre se siente.

» Mil florines, tan sólo, harán mi cuenta »...
Y al hablar, con los dedos recorría
Una flauta que a banda amarillenta
Y roja, de su cuello le pendía.
-« Dádmelos, y veréis cómo a montones
Tras de mí arrastro ratas y ratones ».

-« No mil, sino diez mil tendrás en pago »
Exclamó la asamblea conmovida,
« Si nos puedes librar de tal estrago,
De azote tal, y plaga tan temida,>.
Una sonrisa extraña y maliciosa
Del flautista animó la faz huesosa;

Cual fuego que con sal es rociado,
Brillaron sus pupilas chispeantes,
Y no bien a la calle hubo tornado,
Tres notas lanzó al aire, penetrantes.
Presto extraño murmullo trajo el viento
Cual rumor de lejano regimiento:

Eran, primero, cual perdidos sones,
Estrépito después, luego un estruendo,
Y, ¡oh prodigio!, a millares los ratones
Y ratas por doquier iban saliendo,
Grandes, pequeños, gordos y delgados,
Pardos y negros y en color variados.

Barbudas ratas, tiernos ratoncillos,
Nietos, hijos, sobrinos, primos, padres,
De larga cola y finos bigotillos,
Abuelas y cuñadas, tías y madres,
Iban todos en loca algarabía
Tras la mágica y breve melodía.

Cuando el mago llegó al Wéser sereno,
El ejército aquel cayó anegado
En su profundo y caudaloso seno...
Uno solo la orilla ganó a nado,
Para contarnos los sucesos varios Como
César narró sus « Comentarios ».

Decía así:-« A sus notas misteriosas
Sentí de nueces, quesos y manzanas
El perfumado olor, y el de sabrosas
Cremas y flanes, de higos y avellanas,
De cecina y almíbares... y, en tanto,
Cual de eólias voces oí un canto:

» Ratoncitos, gozad; la tierra inmensa,
De quesos, mantequilla y salchichones
Es copiosa y magnífica despensa;
Alegraos, ¡oh ratas y ratones!:

Cenad, comed y merendad sin pena,
Y de nuevo empezad comida y cena.

» Y vi un pilón de azúcar reluciente
Más que el sol, que a roerlo me invitaba
Y lanzaba al alcance de mi diente
Un delicioso olor que me turbaba;
Ya tocarlo creí, ¡oh feliz hado!,
Cuando en el Wéser me sentí arrastrado »
II
¡Albricias! De campanas los tañidos
En Hamelín anuncian fiesta bella.
El alcalde gritaba:-« ¡Ahogad los nidos!
¡Que de ratas no quede ni la huella! »
Mas, he aquí que el flautista ya volvía,
Y sus florines mil, cortés, pedía.

-« ¡Mil florines! ¡soberbio desatino! »
-El alcalde exclamó-« Muy bien pudiera,
Sólo con la mitad, de añejo vino
Mis bodegas llenar, e insano fuera
Irlos a dar a un vagabundo hambriento,
De traje deslucido y harapiento.

» Del Wéser en el agua caudalosa,
Que el azote acabóse, estamos ciertos,
Y oímos, si la voz no es engañosa,
Que a la vida jamás vuelven los muertos
No obstante, a nuestro honor no faltaremos,
Y buena recompensa te daremos.

» ¿Que mil florines dije? Fue asechanza
Ea, toma cincuenta, y sea acabado ».
Mas él le respondió:-« No admito chanza
O se me paga el precio estipulado,
O d e mi flauta nueva melodía
Castigará tenaz vuestra osadía"

Repúsole el alcalde:-« ¡Necio alarde
Eltuyo! ¿Qué pretendes, insolente?,
Que ante tus amenazas sea cobarde?
Tus razones concierta, y sé prudente:
Aun te doy mucho si te doy cincuenta.
¿Los rehúsas? Pues bien, ¡toca, y revienta! ii

Calló el flautista, mas con su instrumento
A la calle salió, lanzó tres notas

Que en el alma infundían gran contento
Y delicias purísimas e ignotas:
Se oyó entonces correr mil piecezuelos,
Gritar y palmear de pequeñuelos.

Entre el pisar de zuecos y escarpines,
Chorros de risa fresca y candorosa,
Niños mil, cual hermosos querubines,
De bellos rostros de color de rosa,
Los labios de coral, perlas sus dientes,
Al flautista seguían sonrientes.

El alcalde y ediles, asombrados
Quedaron, sin color y sin aliento,
Y miraban, con ojos espantados,
A la turba infantil con gran contento
Abandonar sus casas presurosa
Tras la flauta sonora y prodigiosa.

¿Qué mágica visión les arrastraba?
Del maternal regazo el niño huía,
Mientras la madre en vano forcejaba
Por detener su pie, y triste gemía
Al verlos avanzar, loca, impotente,
Del río hacia la rápida corriente.

¡Mas no!... que el mago ya torció su planta
Hacia el alto: la turba en pos camina;
Cesa en las madres el terror que espanta
Mas, ¿cómo cruzará la alta colma?...
Y mientras cada madre espera inquieta,
Entre rocas se abrió puerta secreta.

Por ella entró la comitiva entera...
Tras ellos se cerró el portón ingente...
¿Todos? No, que uno solo quedó fuera,
De tristes ojos y de faz doliente:
Un niño cojo, de vigor mezquino,
Rezagado en el áspero camino.

De entonces son sus ayes lastimeros:
--« ¡Qué triste se ha quedado la ciudad!
¡Cuán triste para mí, sin compañeros!...
Es mi suerte harto digna de piedad;
Que a mí solo, infeliz, me fue negado
Con ellos alcanzar el suelo ansiado.

« ¡Oh país de delicia y hermosura,
De claras fuentes y de bellas flores,
Do el suave fruto cada mes madura,
Y pajarillos hay de mil colores...
Donde, innocuas, no pican las abejas
Y pacen en los prados mil ovejas!

« Allí, cual el flautista aseguraba,
Caminaría yo con firme planta...
Mas, ¡ay!, que cuando me acercaba
A tanta dicha y a fortuna tanta,
Cerróse la gran puerta y quedé fuera,
Solo con mi dolor y augustia fiera ».
III
¡Ah mísera ciudad, tristes vecinos
De Hamelín! Sin tregua ni reposo,
Por collados, veredas v caminos
Buscaban al flautista misterioso,
Prestos a darle cuanto demandara
Si a tantos hijos al hogar tornara.

Mas todo en vano fue; que grata nueva
Del mago no se oyó por la comarca.
Cada madre en su pecho luto lleva,
Que horrible pena en su semblante marca.
De entonces, la ciudad un lema tiene:
« Hamelín sus promesas fiel mantiene ».

—Fuente: El Tesoro de la Juventud—

Así Fue Como Conocí al Principito


Hoy 29 de junio, cumpliera años Antoine de Saint-Exupèry —piloto y escritor— que escribió entre tantas obras como; El aviador y Piloto de Guerra; El Principito, su más recordada obra; por eso, como para celebrar su cumpleaños, este pequeño fragmento, que nos invita a una reflexión...
Pasaba solo mis días, sin encontrar a nadie con quien verdaderamente pudiera hablar, hasta que algo me sucedió hace ya unos seis años, en el desierto de Sahara. Mi motor sufrió una rotura. Como no contaba con mecánico ni pasajeros, no tuve otra opción que la de intentar solo una difícil reparación. Indudablemente era para mí, una cuestión de vida o muerte. El agua que tenía, sólo me alcanzaba para ocho días.

Me recosté sobre la arena, pasando así mi primer noche nada menos que a mil millas de toda región habitada. Me encontraba por cierto, más alejado que un náufrago dentro de una balsa en medio del océano. Inexplicable fue mi sorpresa, cuando al despuntar el día una extraña vocecita me decía casi suplicante:

—Por favor... dibújame un cordero!

—Eh! —exclamé—.

—Dibújame un cordero...

Como atravesado por un rayo, de un salto me puse en pie, refregué mis ojos y observé con severa atención. Me encontré frente a un increíble hombrecito que me examinaba gravemente.


Es éste el retrato más acertado que tiempo más tarde logré hacer de él.

Seguramente el modelo, es mucho mas encantador que mi copia. Como ya os dije, las personas grandes me han desalentado de mi carrera de pintor cuando tenía apenas seis años, habiendo sólo aprendido a dibujar las boas cerradas y las boas abiertas.

Continuaba absorto mirando aquélla aparición ya que me encontraba, como les dijera, a mil millas de toda tierra habitada. El hombrecito sin embargo, no me parecía extraviado, ni cansado, ni muerto de sed ni de hambre y menos muerto de miedo. No tenía el aspecto de un niño extraviado.

Al fin pude hablar y entonces dije:

—Pero... qué haces aquí?

Suavemente pero muy serio repitió:

—Por favor... dibújame un cordero...

Cuando el misterio es demasiado grande, es imposible desobedecer. Por ridículo que me pareciera, a tantas millas de una región habitada y en peligro de muerte, tomé de mi bolsillo un papel y un lápiz. Comuniqué al hombrecito, no en el mejor tono, que no sabía dibujar. Me contestó:

—No importa. Dibújame un cordero.

Nunca en mi vida había dibujado un cordero, de manera que decidí rehacer uno de los únicos dibujos que me sentía capaz de realizar. El de la boa cerrada.

Incalculable mi sorpresa, cuando oí al hombrecito responder:

—No! No! No quiero un elefante dentro de una boa. Las boas son sumamente peligrosas y un elefante muy embarazoso. En mi casa, todo es pequeño. Lo que necesito es un cordero. Por favor, dibújamelo.

Entonces dibujé:



El hombrecito miró con atención y luego dijo:

—No lo quiero. Este cordero está muy enfermo. Debes hacer otro.

Mientras dibujaba, mi amigo sonreía amablemente pero con cierta soberbia:

—Ves?... No es un cordero, más bien es un carnero. Tiene cuernos...


Hice nuevamente el dibujo, pero fue rechazado como los anteriores:



—Este es muy viejito; quiero un cordero que viva muchos años.

Ya algo impaciente y apurado por desmontar mi motor, garabateé por último este dibujo:

Le dije:



—Esta es una caja. El cordero que quieres está adentro.

Sorprendido me quedé al comprobar que el rostro de mi joven juez se iluminaba:

—Es exactamente como lo quería! Me pregunto si necesitará mucha hierba este cordero.

— ¿Por qué?

—Porque en mi casa, todo es muy pequeño...

—Seguro que alcanzará. En verdad, te he regalado un cordero bien pequeño.

Mirando el dibujo, con la cabeza inclinada dijo:

—No tan pequeño... Mira! Se ha dormido.

Así fue como conocí al principito.

Antoine de Saint- Exupèry
"El Principito"
Con ilustraciones del Autor
Capítulo II


¿Quieres leerlo completo? He aquí el enlace: El Principito

Antoine Marie Jean-Baptiste Roger de Saint-Exupéry1 (Lyon, 29 de junio de 1900 – Mar Mediterráneo, cerca de la costa de Marsella, 31 de julio de 1944)




Little Prince —De la pelicula, con el mismo nombre en 1974—

Little prince
From who knows where
Was it a star
Was it a prayer

With every smile
You clear the air
So I can see
Oh little prince
Don't take your smile away from me

When you came
My day was done
And then your laugh
Turned on the sun
Oh little prince

Now to my wonder and surprise
All the hopes and dreams I lived among
When this heart of mine was wise and young
Shine for me again, little prince
In your eyes

Please little prince
Don't take your smile away from me
When you came
My day was done
and then your laugh turned on the sun
Oh little prince

Now to my wonder and surprise
All the hopes and dreams I lived among
When this heart of mine was wise and young
Shine for me again, little prince
In your eyes

Traducción:

Principito
De ¿quién sabe dónde?
¿Era una estrella?
¿O una oración?

Con cada una de tu sonrisas
Limpiaste el aire
Para que pudiera ver
Oh, principito
No te lleves tu sonrisa lejos de mí

Cuando viniste
Me hiciste el día
Y luego tu risa
Prendió el sol
Oh, principito

Ahora bien, para mi asombro y sorpresa
Todas las esperanzas y los sueños las viví en medio
Cuando este corazón mío era sabio y joven
Brillan para mí de nuevo, principito
En tus ojos

Por favor, principito
No te lleves tu sonrisa lejos de mí
Cuando viniste
Me hiciste el día
Y luego tu risa prendio el sol
Oh, principito

Ahora bien, para mi asombro y sorpresa
Todas las esperanzas y los sueños las viví en medio
Cuando este corazón mío era sabio y joven
Brillan para mí de nuevo, principito
En tus ojos