viernes, 30 de enero de 2015

El Mejor Día de tu Vida

Sé firme en tus actitudes y perseverante en tu ideal. Pero sé paciente, no pretendiendo que todo te llegue de inmediato. Haz tiempo para todo, y todo lo que es tuyo, vendrá a tus manos en el momento oportuno. Aprende a esperar el momento exacto para recibir los beneficios que reclamas. Espera con paciencia a que maduren los frutos para poder apreciar debidamente su dulzura.

No seas esclavo del pasado y los recuerdos tristes. No revuelvas una herida que está cicatrizada. No rememores dolores y sufrimientos antiguos. ¡Lo que pasó, pasó! De ahora en adelante procura construir una vida nueva, dirigida hacia lo alto y camina hacia delante, sin mirar hacia atrás. Haz como el sol que nace cada día, sin acordarse de la noche que pasó. Sólo contempla la meta y no veas que tan difícil es alcanzarla.

No te detengas en lo malo que has hecho; camina en lo bueno que puedes hacer. No te culpes por lo que hiciste, más bien decídete a cambiar. No trates que otros cambien; sé tú el responsable de tu propia vida y trata de cambiar tú.

Deja que el amor te toque y no te defiendas de él.

Vive cada día, aprovecha el pasado para bien y deja que el futuro llegue a su tiempo. No sufras por lo que viene, recuerda que "cada día tiene su propio afán".

Busca a alguien con quien compartir tus luchas hacia la libertad; una persona que te entienda, te apoye y te acompañe en ella. Si tu felicidad y tu vida dependen de otra persona, despréndete de ella y ámala, sin pedirle nada a cambio.

Aprende a mirarte con amor y respeto, piensa en ti como en algo precioso.

Desparrama en todas partes la alegría que hay dentro de ti. Que tu alegría sea contagiosa y viva para expulsar la tristeza de todos los que te rodean. La alegría es un rayo de luz que debe permanecer siempre encendido, iluminando todos nuestros actos y sirviendo de guía a todos los que se acercan a nosotros. Si en tu interior hay luz y dejas abiertas las ventanas de tu alma, por medio de la alegría, todos los que pasan por la calle en tinieblas, serán iluminados por tu luz.

Trabajo es sinónimo de nobleza. No desprecies el trabajo que te toca realizar en la vida. El trabajo ennoblece a aquellos que lo realizan con entusiasmo y amor. No existen trabajos humildes. Sólo se distinguen por ser bien o mal realizados. Da valor a tu trabajo, cumpliéndolo con amor y cariño y así te valorarás a ti mismo.

Dios nos ha creado para realizar un sueño. Vivamos por él, intentemos alcanzarlo. Pongamos la vida en ello y si nos damos cuenta que no podemos, quizás entonces necesitemos hacer un alto en el camino y experimentar un cambio radical en nuestras vidas. Así, con otro aspecto, con otras posibilidades y con la gracia de Dios, lo haremos.

No te des por vencido, piensa que si Dios te ha dado la vida, es porque sabe que tú puedes con ella. El éxito en la vida no se mide por lo que has logrado, sino por los obstáculos que has tenido que enfrentar en el camino.

Tú y sólo tú escoges la manera en que vas a afectar el corazón de otros y esas decisiones son de lo que se trata la vida.

"Que este día sea el mejor de tu vida"

Mahatma Gandhi

miércoles, 10 de diciembre de 2014

La Viejecita que se Dispuso Esperar a Dios

Érase una vez una anciana que pasaba muchas horas en piadosa oración al día.

Un día, escuchó la voz de Dios que le dijo:

"Hoy te vendré a visitar."

Imagínese la alegría y el orgullo de la anciana. Empezó a limpiar toda su casa , y a pulir todos sus muebles; y en la cocina, se puso a amasar y hornear pasteles.

Luego, se preparó vistiéndose de su mejor vestido, y se dispuso a esperar la vista de Dios.

Un poco después, alguien llamó a la puerta. La anciana corrió para abrir; pero sólo era su vecina que le pidió prestado un poco de sal. La anciana la empujó retirándola de la puerta diciéndole: "Por el amor de Dios; no te puedo atender, no tengo tiempo para estas tonterías, estoy esperando a Dios en mi casa ¡¡¡Vete!!!". Y, la anciana cerró la puerta en la cara mortificada de su vecina.

Otro poco tiempo después, llamaron de nuevo a la puerta. La anciana se miró al espejo, se enderezó y corrió para abrir. Pero, ¿quién estaba allí? Un niño que dijo, "me dejó la chamarra demasiado ancha, ¿y qué si todavía vende botones y jabón de cacahuete?" La anciana le contestó: "Estoy esperando al buen Dios, ahora no tengo tu tiempo niño, vuelve en otra ocasión!". Y cerró la puerta en la nariz del pobre chico.

Poco después, llamaron a la puerta de nuevo. La anciana abrió y allí estaba un viejo harapiento y en mal estado que le dijo: "Una hogaza de pan, buena señora, incluso rancio ... Y si usted podría dejarme descansar un momento aquí en los escalones de su casa". "¡Ah, no! ¡Déjame en paz! Estoy esperando a Dios! Y mantente alejado de mis escalones!" —Dijo la vieja furiosa—. El pobre se alejó cojeando, y la viejecita se dispuso de nuevo a esperar a Dios. El día pasó, hora tras hora. Llegó la noche, y Dios no vino.

La anciana estaba decepcionada profundamente. Al final, se decidió ir a dormir. Extrañamente, se quedó dormida de inmediato y empezó a soñar. Se le apareció en un sueño el buen Señor que le dijo: "Hoy te vine a visita tres veces, y las tres no quisiste recibirme."

La vida de cada uno de nosotros se entreteje con expectativas y experiencias. Es verdaderamente valioso y de gran valor educativo este sentido de espera; para los creyentes, adviento significa espera; esperar al niño que viene, que nace —Navidad— Esta historia hace hincapié que Dios siempre es impredecible ... usted puede encontrarse con Él de muchas maneras, pero sobre todo en las personas que se acercan a nosotros todos los días.

Bruno Ferrero

                                                                      
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LA VECCHIETTA
 CHE ASPETTAVA DIO
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                   I__I__I
                   II II
                   ooO Ooo

Versión original en italiano

C'era una volta, un'anziana signora, che passava in pia preghiera molte ore della giornata. Un giorno, sentì la voce di Dio che le diceva: "Oggi verrò a farti visita". Figuratevi la gioia e l'orgoglio della vecchietta. Cominciò a pulire e lucidare, impastare e infornare dolci. Poi, indossò il vestito più bello e si mise ad aspettare l'arrivo di Dio. Dopo un po', qualcuno bussò alla porta. La vecchietta corse ad aprire. Ma, era solo la sua vicina di casa, che le chiedeva in prestito un pizzico di sale. La vecchietta la spinse via: "Per amore di Dio, vattene subito, non ho proprio tempo per queste stupidaggini! Sto aspettando Dio, nella mia casa! Vai via!". E sbattè la porta in faccia alla mortificata vicina. Qualche tempo dopo, bussarono di nuovo. La vecchietta si guardò allo specchio, si rassettò e corse ad aprire. Ma chi c'era? Un ragazzo infagottato in una giacca troppo larga, che vendeva bottoni e saponette da quattro soldi. La vecchietta sbottò: "Io sto aspettando il buon Dio. Non ho proprio tempo. Torna un'altra volta!". E chiuse la porta sul naso del povero ragazzo. Poco dopo, bussarono nuovamente alla porta. La vecchietta aprì e si trovò davanti un vecchio cencioso e male in arnese. "Un pezzo di pane, gentile signora, anche raffermo... E se potesse lasciarmi riposare un momento qui sugli scalini della sua casa", implorò il povero. "Ah, no! Lasciatemi in pace! Io sto aspettando Dio! E stia lontano dai miei scalini!", disse la vecchietta stizzita. Il povero se ne partì zoppicando e la vecchietta si dispose di nuovo ad aspettare Dio. La giornata passò, ora dopo ora. Venne la sera e Dio non si era fatto vedere. La vecchietta era profondamente delusa. Alla fine, si decise ad andare a letto. Stranamente, si addormentò subito e cominciò a sognare. Le apparve in sogno il buon Dio che le disse: "Oggi, per tre volte sono venuto a visitarti, e per tre volte non mi hai ricevuto".

La vita di ognuno di noi è intessuta di attese. Si tratta di una esperienza importante e di grande valore educativo. Consapevole di ciò, la Chiesa ha fissato un tempo per ravvivare questo 'stato' fondamentale nella vita del cristiano: il tempo dell'Avvento. La storia sottolinea che Dio è sempre sorprendente... è possibile incontrarlo in tanti modi, ma in modo particolare nelle persone che ci avvicinano tutti i giorni.

Bruno Ferrero

viernes, 28 de noviembre de 2014

Chapulín

De Obie Bermudez, puertorriqueño. Como para escuchar este homenaje que el autor le haya hecho en vida; este día que fallece Roberto Gómez Bolaños

¿Qué daría por volver a la ignorancia de mi niñez? 
Cuando las cosas eran distintas, 
ir a la tienda de mi abuelo pa’ que me diera un caramelo, 
y las noticias no existían, 
ya nada es como ayer, hay un descontrol en este mundo 
¿Qué a ver quién lo entiende? 
Se habla de la guerra en desayuno, almuerzo y en la cena 
Se me hace urgente, ¿qué pasó con aquel héroe? 
¿Será que no contamos con su astucia, 
o nos aprovechamos de su nobleza? 
Y con sus movimientos fríamente calculados se largo de todo esto 
Lo sospeche desde un principio 

Y ahora ¿quién podrá defendernos? 
¿Qué pasó con aquel héroe del chipote chillón? 
Más ágil que una tortuga, más fuerte que un ratón? 
Su escudo era un corazón.

—yai yai yai—

Los gobiernos son corridos hoy en día 
por actores de películas; 
mientras que la NASA se preocupa por mudarse 
e irse a otro planeta.
Cosas y edificios que desaparecen por arte de magia; -yai-
y cada religión hoy te promete el gran camino hacia la salvación. 
Se me hace urgente, ¿qué pasó con aquel héroe?

¿Será que no contamos con su astucia, 
o nos aprovechamos de su nobleza? 
Y con sus movimientos fríamente calculados se largo de todo esto 

Lo sospeche desde un principio
Y ahora ¿quién podrá defendernos? 
¿Qué pasó con aquel héroe del chipote chillón? 
Más ágil que una tortuga, más fuerte que un ratón? 
Su escudo era un corazón.

¿Qué daría porque regresara? 
¿Dónde te has metido héroe de mi infancia? 
Nesecitamos hoy tanto de tu escudo 
Y oírte decir calma, calma que no panda el cunico.

Y ahora ¿quién podrá defendernos? 
¿Qué pasó con aquel héroe del chipote chillón? 
Más ágil que una tortuga, más fuerte que un ratón? 
Su escudo era un corazón.
—yai yai yai—

¿Qué pasó con aquel héroe del chipote chillón? 
—yai yai yai—

Su escudo era un corazón. 


Naturaleza Muerta

Naturaleza muerta, sobre una mujer que se quedó esperando a su esposo pescador a la orilla del mar, y el mar celoso no se lo quiso devolver porque la quería a ella solo para él (el mar) y ella esperando se convirtió en estatua de sal viendo al horizonte. (H.B.) 

No ha salido el sol
y Ana y Miguel
ya prenden llama.

Ella sobre él,
hombre y mujer
deshacen la cama.

Y el mar que está loco por Ana
prefiere no mirar.
Los celos no perdonan
al agua, ni a las algas, ni a la sal.

Al amanecer
ya está Miguel
sobre su barca.

Dame un beso amor,
y espera quieta
junto a la playa.

Y el mar murmura en su lenguaje:
-¡Maldito pescador!
Despídete de ella,
no quiero compartir su corazón-.

Y llorar, y llorar, y llorar por él.
Y esperar, y esperar, y esperar de pie
en la orilla a que vuelva Miguel.

Dicen en la aldea
que esa roca blanca es Ana.
Cubierta de sal y de coral
espera en la playa.

No esperes más niña de piedra.
Miguel no va a volver.
El mar le tiene preso
por no querer cederle a una mujer.

Y llorar, y llorar, y llorar por él.
Y esperar, y esperar, y esperar de pie
en la orilla a que vuelva Miguel.

Incluso hay gente que asegura
que cuando hay tempestad,
las olas las provoca
Miguel luchando a muerte con el mar.

Y llorar, y llorar, y llorar por él.
Y esperar, y esperar, y esperar de pie
en la orilla a que vuelva Miguel.

Y llorar, y llorar y llorar por él.
Y llorar, y llorar, y llorar por él.
Y llorar, y llorar, y llorar sobre el mar mar.