domingo, 4 de noviembre de 2012

Córdoba —Feredico Garcia Lorca—


Córdoba.
Lejana y sola.

Jaca negra, luna grande,
y aceitunas en mi alforja.
Aunque sepa los caminos
yo nunca llegaré a Córdoba.

Por el llano, por el viento,
jaca negra, luna roja.
La muerte me está mirando
desde las torres de Córdoba.

¡Ay qué camino tan largo!
¡Ay mi jaca valerosa!
¡Ay que la muerte me espera,
antes de llegar a córdoba!

Córdoba. 
Lejana y sola.



Atlının Türküsü (turco)

ay kocaman at kara
torbamda zeytin kara
bilirimde yolları
varamam kardoba' ya

ova geçtim yel geçtim
ay kırmızı at kara
ölüm gözler yolumu
kardoba surlarında

yola baktım yol uzun
canım atım canım atım
etme eyleme ölüm
varmadan kardobaya

jueves, 1 de noviembre de 2012

miércoles, 24 de octubre de 2012

¡Bienvenida la hermana muerte!


Un día el médico Buongiovanni, amigo suyo —de San Francisco— forzado por el Santo a decir la verdad, le confesó sin rodeos que su mal era incurable y que moriría a finales de septiembre o, todo lo más, a primeros de octubre. Oído lo cual, exclamó:

¡Bienvenida mi hermana muerte!.

También un fraile, tal vez fray Elías, le comunicó su próxima partida y, para preparar su ánimo, le dijo que su muerte, aunque dolorosa para los hermanos y para muchísimas personas, para él supondría un gozo infinito, el descanso de sus fatigas y la mayor de las riquezas. Y lo invitó a dar a todos ejemplo de serenidad y gozo.

La respuesta de Francisco fue llamar a fray Ángel y fray León y ponerse a cantar el Cántico del hermano Sol, al que le añadió una nueva estrofa, que decía:

Alabado seas, mi Señor, por nuestra hermana muerte corporal, de la que ningún hombre vivo puede escapar. ¡Ay de los que morirán en pecado mortal!

¡Dichosos los que encontrará en tu santísima voluntad, pues la muerte segunda no le hará mal.

Fragmento

Fr Tomás Gálvez 

Fuente: —fratefrancesco.org—

viernes, 12 de octubre de 2012

El Huevo de Colón



Estando Cristóbal Colón a la mesa con muchos nobles españoles, uno de ellos le dijo:

—Sr. Colón, incluso si vuestra merced no hubiera encontrado las Indias, no nos habría faltado una persona que hubiese emprendido una aventura similar a la suya, aquí, en España que es tierra pródiga en grandes hombres muy entendidos en cosmografía y literatura.

Colón no respondió a estas palabras pero, habiendo solicitado que le trajeran un huevo, lo colocó sobre la mesa y dijo:

—Señores, apuesto con cualquiera de ustedes a que no serán capaces de poner este huevo de pie como yo lo haré, desnudo y sin ayuda ninguna.

Todos lo intentaron sin éxito y cuando el huevo volvió a Colón éste al golpearlo contra la mesa, colocándolo sutilmente lo dejó de pie. Todos los presentes quedaron confundidos y entendieron lo que quería decirles: que después de hecha y vista la hazaña, cualquiera sabe cómo hacerla.

De esta historia viene el dicho popular de que «Colón fue el primer hombre que... puso un huevo de pie» y que se use la expresión «como el huevo de Colón» para describir algo que parecía complejo o difícil y que resulta simple o sencillo una vez entendido.

—Girolamo Benzoni en su Historia del Nuevo Mundo (Venecia, 1565)—